¡Bienvenidos a nuestra primera lectura gatitos lectores!
Almendra.
Esta historia comienza con Yunjae, un adolescente de 16 años que, en lugar de descubrir el amor, la rebeldía y la rabia propias de su edad, vive con una condición que se lo impide: sus amígdalas cerebrales son más pequeñas que una almendra, lo que lo vuelve incapaz de experimentar emociones.
Yunjae, educado por su madre y su abuela, ha aprendido a identificar las emociones ajenas y a fingir estados de ánimo para no ser considerado “raro”. Así es como construyen juntos una apariencia de normalidad frente al mundo.
La paz en la que vivían se hace trizas la noche de su cumpleaños. Como cada año, su madre y su abuela lo llevan a cenar, pero esta vez nadie podía imaginar que un psicópata atacaría a las dos mujeres dejandolo solo.
Ahora Yunjae debe aprender a vivir sin el deseo de derramar una lágrima, sin tristeza, sin miedo, sin felicidad. Es entonces que Yunjae debe enfrentar el mundo sin las personas que lo ayudaban a comprenderlo, y su incapacidad para sentir se vuelve más evidente, más dolorosa.
A Yunjae le tienden la mano personas improbables: un antiguo amigo de su madre, una chica capaz de romper certezas,y ahí es donde llega Gon, otro adolescente completamente opuesto: impulsivo, violento, emocional. Y a través de esta extraña amistad , Yunjae empieza a cambiar. Los tres llegarán para quebrar la soledad que envuelve a nuestro protagonista de Almendra.
¿Qué me hizo sentir este libro?
Leer este libro fue recorrer un camino lleno de incertidumbre junto a Yunjae, ambos tomados de la mano. La transformación que vivió me conmovió profundamente: fue verlo crecer en medio de la oscuridad.
Tuve momentos de fragilidad que me rompieron en llanto; sin embargo, el libro me abrazó con tanta ternura que no quería soltarlo.
📌 Cita favorita:
“Por fin me había convertido en un ser humano. El problema era que el mundo se alejaba lentamente de mí.”
¿A quién se lo recomendaría?
Si alguna vez te sentiste fuera de lugar, incomprendido o diferente, este libro es para ti.
Recomendado para cualquier persona que necesite un abrazo a su niño interior herido.
Ideal para una tarde de invierno con mantita y té, o para esos días en que necesitas una lectura que te abrace sin juzgar.



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